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divorcioLa separación de los padres es una situación normal, en la que dos personas que habían decidido compartir su vida hasta ese momento, dejan de hacerlo y desean proseguir cada uno por su lado. En muchas ocasiones, es un mal menor o incluso un escape necesario para los miembros de la familia. Cuando la situación es insostenible y el ambiente en casa ya no es agradable y el clima no es de amor, calidez y tranquilidad puede ser mejor separar las vidas para que cada uno en su hogar implante ese ambiente sosegado tan necesario para poder funcionar con estabilidad y sobre todo, para poder educar con más armonía.

La separación de los padres no tiene por qué ser un trauma para los niños. Es cierto que al principio, a los hijos no les agrada que las dos personas a las que más quiere se separen y vivan en casas distintas, pero los niños se adaptan muy bien a los cambios, mucho mejor que los adultos y son capaces de ver las situaciones con normalidad, si los padres así se lo transmiten.

Cuando un niño pequeño se entera de que sus papás se separan, hay un gran desconcierto porque él todavía no lo puede entender. El hijo ha visto a sus padres siempre juntos y se niega a admitir que esta situación cambie. Es una situación difícil para todos y el niño también nota las tensiones entre los cónyuges y no acaba de entender qué es lo que ocurre en su casa. Pero, si los padres actúan con normalidad y sin excesivas tensiones, el niño acabará comprendiendo que sólo es un cambio en su vida y que a partir de ahora va a tener dos hogares y va a ver a mamá y a papá por separado…

Pero, ¿qué repercusiones puede tener la separación de los padres en un niño pequeño?

-Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres.

-Lloran a menudo, y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento y favorecer esa expresión del dolor que sienten.

-Se sienten tristes y solos. Sienten más miedos, sobre todo a que lo abandonen y se quede totalmente solo.

-Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía, dándose cuenta de que es real.

-Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña. Pueden llegar a idealizar al que no está en casa pero sólo es para huir de las normas que el otro le pone. Cuidado con el chantaje emocional que los niños son capaces de hacer a los padres.

-Problemas de rabietas y de rebeldía.

-Problemas de sueño, alimentación y control de esfínteres. Son como regresiones a etapas anteriores, están más inmaduros e infantiles.

-Problemas de atención y concentración en el cole.

-Menos ganas de jugar y de salir a divertirse. Falta de interés por las cosas.

-Cuanto más pequeño es el niño, dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia, suelen aparecer manifestaciones a través del cuerpo, como molestias abdominales, dolores de cabeza, vómitos…

-Cuando el niño es algo mayor, puede sentirse la causa de dicha separación y sentirse culpable.

Todos estos comportamientos son sólo señales que nos avisan que nuestro hijo necesita ayuda y que debemos hablar con ellos, por pequeños que sean de lo que está sucediendo en casa. Lo normal es que estos efectos psicológicos empiecen a remitir en cuanto la situación se normalice, por ello es tan importante que los padres mantengan una separación lo más tranquila posible, al menos delante de sus hijos.

El principal factor que ofrece un buen resultado en la separación, es la continuidad en la relación del niño con sus padres. Es decir, cuando la relación con ambos padres es estable, y puede contar con ellos sin problemas. El niño necesita ahora mucho más afecto, está deseoso de recibir muestras de cariño y de amor por parte de todo el entorno. Necesitan también comunicarse más, contar sus problemas, secretos… aunque muestren que no lo necesitan y parezca que no lo busquen.

Estas son algunas de las pautas a seguir para los papás:

  • No cambiar radicalmente la forma habitual de vida del niño.
  • No hablar mal del otro padre. Ser neutro.
  • Comprender los trastornos temporales emocionales del niño, porque tiene que adaptarse a la nueva situación.
  • Pactar las visitas, sin horarios rígidos, escuchando la opinión del niño.
  • Evitar tipos de educación distintos. La educación debe ser coherente, consistente y rígida por parte de ambos.
  • Explicar al niño los cambios por los que atraviesa, y  mucho diálogo.
  • No forzar al niño a que repudie al otro progenitor o a su familia.
  • Ayudar a establecer una red de apoyo alrededor del niño.
  • Facilitar al niño los encuentros con el otro padre.
  • Hacer que el niño tenga la seguridad de que las personas que le rodean lo quieren.

Lo más importante y prioritario es que la familia apoye, comprenda y atienda al máximo a los niños, porque requieren únicamente: atención positiva, elogios, aprobación y amor. Con ello, cualquier situación por difícil que sea se acabará solucionando.

Pilar Rodríguez Rubio.

Psicóloga Infantil

Hay tantos tipos de masajes como ideas se les puedan ocurrir a los papás.

Cualquier variedad es adecuada siempre que al niño le agrade y consigamos nuestro objetivo, que es pasar un buen rato y sentir sensaciones agradables tanto el niño, como los padres como la interacción de ambos.  Os proporcionamos algunas ideas.

Las cálidas pelusas

El juego consiste en coger un algodón grande y pasarlo por las distintas partes del cuerpo del niño haciendo cosquillitas.

La Pelusa se puede mover realizando círculos grandes y pequeñitos. O se puede mover hacia arriba y hacia abajo mientras pasea por el cuerpo de nuestro niño.

Es importante que el niño esté desnudo para que sienta la suavidad del algodón al que llamamos cariñosamente “Pelusa”.

La secuencia que podemos hacer es, primero comenzar por las manos y sus dedos para seguir con los brazos, hombros, pecho, barriga, espalda, las piernas y por último los pies.

Es muy importante que Pelusa sea agradable para el bebé. Si le molesta o no le agrada, podemos pasar a buscar otra zona de su cuerpo que le guste más u otro movimiento que sea más agradable. No olvidéis que el objetivo es pasar
un ratito muy agradable con las sonrisas, risas
y reacciones de vuestro bebé con su nueva amiga Pelusa.

Pilar Rodríguez Rubio.
Psicóloga CV06547
Directora de Esteco Psicólogos en Valencia.

En Esteco Psicólogos organizamos talleres en diferentes escuelas infantiles de Valencia y a esto le llamamos ESCUELA DE PADRES. El objetivo es reunir a los padres para ofrecer pautas de educación más eficaces y asesorarlos en sus dificultades cotidianas. Las Charlas son:

 1. HÁBITOS DE AUTONOMÍA.

-El Sueño. Para las noches que no nos dejan dormir.

-El Pipi y la Caca. Cuándo y cómo.

-La Alimentación. Para aprender a comer.

2. ESTRATEGIAS PARA MODIFICAR EL COMPORTAMIENTO.

-Las Rabietas. Cómo decir NO al niño y no sentirse culpable.

-La Desobediencia. Rebelde con y sin causa.

-Las Normas. Todas y ninguna norma. Importancia de límites.

 3. LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIMIENTOS.

-Las Relaciones Sociales. Para que tengan más amigos.

-Los Miedos. Porque no todos son valientes.

  4. EN FAMILIA.

-Los Celos. Cuando viene el hermanito.

-Cómo jugar con los hijos. Para saber comunicarse con ellos.

El objetivo es detectar dificultades en el desarrollo de los niños y poder intervenir de forma eficaz y preventiva. El funcionamiento sería:

  • Acudir una mañana a la semana a la Escuela Infantil con las funciones de asesorar a los padres que requieran resolver las dificultades cotidianas con sus hijos.
  • Poder ofrecer apoyo a los profesores que lo requieran.
  • Realizar dinámicas en las aulas con un Programa de Estimulación Psicológica: CONECTA que trabaja de forma lúdica las áreas más relevantes del desarrollo evolutivo.
  • Poder ofrecer la ayuda necesaria a los casos que requieran un Tratamiento más individualizado externo a la Escuela Infantil. Muy necesario para niños con dificultades psicológicas especiales que no pueden ser atendidas desde el aula. Se trabaja sobre todo con niños con Autismo, con Trastornos Generalizados del Desarrollo, Deficientes Mentales, Hiperactividad.

¡¡¡ CONÓCENOS Y COMPRUEBA CÓMO TRABAJAMOS. PADRES Y PROFESORES QUEDARÁN SATISFECHOS !!!

“Somos conscientes de la importancia de la estimulación psicológica temprana para favorecer el crecimiento personal en todas y cada una de las áreas del desarrollo madurativo. Hemos podido comprobarlo tanto a nivel teórico, con investigaciones y publicaciones recientes, como a nivel práctico a través de las intervenciones con las familias.

Por ello, mediante el Programa Conecta hemos intentado construir y sentar las bases de las personas desde pequeños, para poder cimentar una personalidad basada en el aprendizaje de habilidades, recursos y estrategias que permitan crecer desde la seguridad y la confianza.

Por ello, nos sentimos orgullosas de nuestra labor, aportando nuestra experiencia, nuestra ilusión y nuestro convencimiento a todos y cada unos uno de los niños que han interactuado con las psicólogas y con su “amigo Lolo”. Porque sabemos que les habremos ayudado a crecer con ilusión, con la seguridad necesaria para seguir aprendiendo a afrontar todas y cada una de las situaciones buenas y no tan buenas que les depara su vida.

Sólo nos queda hacer saber que gracias a Conecta hemos seguido creciendo como profesionales y personas, aportándonos ilusión, esperanza y felicidad al observar los rostros de los niños al ver aparecer a Lolo en sus aulas, o al poder chocarles la mano.

Así que, Niños, Lolo: Gracias.”

Los investigadores dan importancia a los tres primeros años de vida, donde el cerebro se construye rápidamente y, además es la etapa de mayor plasticidad.

Es importante resaltar 3 aspectos que se han descubierto:

Primero: La capacidad del individuo para aprender una variedad de cosas dependiendo de la relación entre la naturaleza (su legado genético) y su educación (la forma en que se le cuidó, estimuló y se le enseñó).

Segundo: El cerebro humano, en toda línea de aplicación, en todos los grupos raciales y étnicos, está únicamente construido para provecho de la experiencia y de lo que se le enseñó bien durante sus primeros años de vida.

Tercero: Mientras las oportunidades y los riesgos son más grandes durante los primeros años de vida, el aprendizaje continúa durante todo el ciclo de vida del ser humano. Fuente: Shore, (1997).

Esteco Psicólogos Valencia

Lolo. Marioneta del Programa de Estimulación Psicológica: CONECTA

El equipo de Esteco Psicólogos tenemos el placer de anunciaros que nos han otorgado el segundo premio de la cátedra de investigación y desarrollo aplicado en psicología del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana CIDAP-2013.

El premio concedido es como autoras de una labor de investigación y nuestro “Programa de Estimulación Psicológica: CONECTA”.

Es un programa que pusimos en marcha en las escuelas infantiles hace ya diez años con el objetivo de sentar las bases psicológicas necesarias para el buen desarrollo y ajuste de los niños.

El protagonista  de “Conecta” es una marioneta llamada Lolo, que es quien interactúa y se relaciona con los niños proponiéndoles actividades con un objetivo psicológico: desde aprender hábitos de autonomía necesarios para crecer son seguridad, hasta el aprendizaje de la inteligencia emocional sabiendo reconocer las emociones y expresarlas de un modo más adecuado.

La entrega del premio se realizará el día 1 de marzo. Os iremos informando.

Además, desde aprovechamos para dar las gracias a todos aquellos que durante años nos han apoyado con esta iniciativa, a los centros por permitir nuestro trabajo y a los niños, profesores, compañeros, etc.

GRACIAS.

Son muchos los juguetes que los Reyes Magos y Papá Noel descargan en los hogares donde hay niños. Este es un mensaje para las tres Majestades y el señor de Barba Blanca.

Es normal que en cada hogar se pretenda dejar lo mejor y la mayor cantidad posible de regalos, porque el fin es que todos los miembros de la familia sean mucho más felices. Pero esto no es cierto ni real. Las casas se inundan de regalos para todos y de todos. Tanto en casa propia como en la de los familiares, se encargan varios regalos por lo que los niños acaban por tener más juguetes que tiempo para utilizarlos. Así que esta es mi carta con los deseos, para que se puedan cumplir en las próximas entregas:

• El número de juguetes adecuado debe ser reducido. Basta con dos o tres juguetes por niño.

• El tipo de juguetes debe ser variado para que abarque todas las áreas que el niño está desarrollando. Por ejemplo, un juego motriz para que el niño se mueva como patines, triciclo o bicicleta. Un juego de construcción para que esté tranquilo y utilice su memoria, un juego que desarrolle la imaginación como las marionetas. O muñecas y utensilios de la vida cotidiana para que puedan imitar a sus mayores.

• Si se juntan con demasiados juguetes deben guardarse e ir sacando poco a poco en función de sus logros y su buen hacer.

• Tener en cuenta la edad de los niños para hacer regalos, porque no todos los niños pueden jugar al videojuego de Harry Potter y porque jugar con juguetes de más mayores no les hace más listos.

• Tener en cuenta también, los gustos y aficiones del niño. Hay que regalar aquello que verdaderamente haga ilusión al niño y no a los adultos, como la Play Station.

• No regalar sólo en Navidad. Aquí deben ser los papás los que deben sustituir a los Reyes y regalar en cualquier época del año y siempre que el niño haya hecho méritos para conseguirlos.

• El niño debe darse cuenta que no puede tener todo aquello que pida. Puede tener alguna de las cosas que más ilusión le hace, pero no todas.

• Es importante tener en cuenta el comportamiento del niño, porque no es lo mismo un niño que se comporta fenomenal, que ha aprobado todo y que se esfuerza por aprender, que un niño que no hace los deberes, que no obedece y que no respeta las normas del hogar.

• Cuidado con las “marcas” y con la influencia de los medios de comunicación porque piden más por cómo se llama que por la funcionalidad del juguete.

Espero que estos deseos sean cumplidos, o al menos leídos, para que los hogares de los niños se conviertan en lugares donde las familias jueguen juntas y compartan los regalos que es el objetivo más importante de estas fiestas por encima de la cantidad o la calidad de los juguetes.

Pilar Rodríguez Rubio.
Responsable del área de Niños y Adolescentes del Grupo Esteco.
Nº Col. PV06547.

Esteco PsicólogosEn Esteco Psicólogos sabemos que el bienestar de los pequeños de la casa es fundamental, y muchas veces no nos gusta dejarlos en manos de desconocidos. Esto puede llegar a causar graves problemas ya que si no el niño no recibe terapia a una temprana edad, las patologías pueden derivar en otros problemas diferentes e incluso más graves.

Nuestro consejo es que escojáis un buen psicólogo infantil que conecte con el pequeño y, sobre todo, que le transmita confiannza. En Esteco Psicólogos tenemos estos aspectos muy en cuenta y los resultados son muy positivos.

Si necesitas ayuda no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Os ayudaremos!

…La mamá de María está preocupada porque su hija acaba de cumplir tres años y se expresa con pocas palabras. No sabe si es normal o si debe acudir a un especialista ya que su hija mayor, Sonia, a esa edad ya hablaba sin parar…

…El papá de Daniel no sabe cómo actuar cuando su hijo de 3 años y medio, tartamudea al empezar a hablar o cuando quiere contar algo muy importante para él…a veces acaba las palabras por él, otras espera pacientemente y otras se enfada porque no comprende que a veces lo haga y otras no…

…La mamá de Alejandro duda sobre si debe corregir a su hijo de casi 4 años cuando no es capaz de pronunciar algunos sonidos adecuadamente o cuando invierte las sílabas de la palabra diciendo “hipotátamo en vez de hipopótamo” o “luenga en vez de lengua”…

Éstos son sólo el caso de tres familias que ejemplifican los problemas que nos podemos encontrar en el desarrollo del lenguaje. El aprendizaje del lenguaje es uno de los aprendizajes más esperados por parte de los papás. Quién no ha deseado escuchar la voz de su hijo, quién no se ha emocionado escuchando las palabras “mamá y papá”, quién no ha admirado a su hijo y ha sonreído con sus expresiones.

Pero el desarrollo evolutivo del lenguaje es diferente y singular en cada niño. Hay niños con 3 años que son capaces de pronunciar adecuadamente y realizar frases correctamente, pero hay otros muchos niños que presentan dificultades tanto en la pronunciación, como en el vocabulario como en la construcción de frases.

Lo primero que hay que señalar es que los niños comprenden mucho más de lo que son capaces de expresar. A pesar de no encontrar las palabras para comunicar todo lo que desean, son capaces de entender la conversación de sus papás o la riña que su hermano le está echando por tocar sus juegos.

También es importante saber que los niños con 3 años pueden realizar frases pero no necesariamente en el orden que lo haría un adulto. Todavía expresan una idea o un sentimiento con pocas palabras como “el nene-parque-arena” y lo que quieren decir es:”me apetece ir al parque del arenero. Coge la pala y el cubo y vamos a pasar la tarde allí”. Y en muchas ocasiones no utilizan las palabras enlace como los artículos o las preposiciones.

Les sigue costando utilizar los pronombres de forma adecuada, por lo que se refieren a ellos mismos como “el nene” o con su nombre, y dicen algo así como: “esto es de mí”…

Otro de los errores más comunes que suelen ocurrir en estas edades es que no saben conjugar los verbos, sobre todo los irregulares y cometen fallos gramaticales. Son los famosos: “lo sepo o lo sabo”.

Todas estas características pertenecen al lenguaje infantil, que se desarrolla desde el nacimiento hasta los 6 años, edad en la que el lenguaje tanto en forma como en contenido ya es similar al del adulto y lo que les diferencia es la amplitud del vocabulario.

Por tanto los papás no deben preocuparse cuando parezca que sus hijos no aprenden palabras nuevas o cuando realizan mal la construcción de las palabras o las frases. Forma parte del desarrollo normal del lenguaje. Aún así, los papás siempre podemos estimular y tratar de favorecer la adquisición del aprendizaje con calma e ilusión.

Alguna de las pautas para estimular el lenguaje desde el hogar son:

-Hablar al niño sobre todo aquello que lo rodea. Su habitación, sus juguetes, su escuela…

-Hablar al niño sobre la vida cotidiana y sus rutinas. Que es importante ir a dormir, cuándo es necesario hacerlo…

-Cantar canciones y rimas. Decir trabalenguas.

-Contarle cuentos e historias donde sea el protagonista. O historias de familia, como la profesión del abuelo o cómo eran los papás de pequeños. También contarle cuentos con los personajes favoritos como los animales o el famoso Pocoyo.

-Cuidado con no dejar al niño que se exprese y adelantarnos al tiempo que necesita. Es importante dejar que el niño se exprese y no entenderlo con una sola palabra porque si no, haremos al niño cómodo y no se esforzará por hacerse entender.

-Cuidado con los diminutivos y con las palabras muy infantiles como llamar al perro “guaguau” o al chupete “pipo”. Es importante llamar a cada cosa por su nombre.

-Cuidado con corregir al niño por cada sonido mal pronunciado. Lo mejor es repetirlo para que lo escuche bien y no hacerle ver constantemente que se ha equivocado.

Por tanto, lo más importante es confiar en nuestros hijos y en su desarrollo evolutivo. Debemos intentar no transmitir nuestras dudas a los niños porque creerán que no saben hacer lo que sus papás le piden y al equivocarse preferirán callar en lugar de entrenarse en mejorar día a día.

Transmitiendo tranquilidad, estimulando el lenguaje y confiando en las capacidades de nuestros hijos podremos potenciar un buen aprendizaje. Y si en algún momento, dudamos podemos ponernos en contacto con especialistas que nos orienten sobre el progreso y la educación de nuestros hijos.

Psicologo en valenciaEmpieza el día y hemos de estar preparados, es decir aseados, desayunados y con todo lo necesario ordenado para cuando nuestros hijos deciden levantarse.

A partir de aquí ya todo son: “levántate, que llegamos tarde, tómate la leche, vístete deprisa, deja de jugar que no llegas al colegio, ¿es que no te importa?”. Primera prueba: educar con paciencia.

Podemos comenzar con buen tono y cariñitos pero “fácilmente” acabaremos con gritos y lloros. Podemos abordar nuestra primera prueba del día con la paciencia que todo buen padre necesita y respirar, y volver a respirar. O contar hasta 3, hasta 10 o hasta 100. Quizá haga falta más tiempo y necesitemos levantar a nuestros hijos unos minutos antes. Quizá debamos estar  más a su lado y motivar cada uno de los hábitos que va aprendiendo, quizá debamos ayudarle en alguna tarea o premiarla por su esfuerzo.

Al fin conseguimos salir de casa y llevar a los niños a sus escuelas. Entre el tráfico, las prisas, el bolso, los tacones, el ordenador portátil y las mochilas de los niños quedan pocas opciones para cargar con los niños que cruzan las calles como pueden a saltos y trompicones. Es la segunda prueba: educar con paciencia.

Al llegar al trabajo conseguimos descargar todo lo que llevamos, incluido el sentimiento de culpa por haber discutido y peleado con nuestros hijos. Nos centramos en las tareas y es el paraíso.

Pronto vuelve a llegar la hora de volver a por los niños. La ilusión renovada y el deseo de estar con ellos es mayor que nunca. Pero rápidamente se desvanece al ver a tu hijo salir de la escuela corriendo, enfadado, casi sin hablarnos, con el uniforme que ni se reconoce, pidiendo a gritos el bocadillo y corriendo porque hay que llevarlo al entrenamiento del fútbol. Y al otro hijo llevarlo al cumpleaños de su amigo en un parque de bolas. Y llega la tercera prueba: educar con paciencia.

Tras conseguir llevarlos a sus actividades extraescolares y citas sociales, comienza el recorrido contrario para recogerlos y llevarlos a casa. Allí comienza la cuenta atrás. Hay que duchar a los niños, que cenen dos platos de alimento nutritivo, sin nuestra ayuda y de postre fruta que es muy saludable. Se acerca la hora de acostarse, ya es tarde. Deberían estar en la cama desde hace ya una hora y ningún día lo conseguimos. Tras la cena, la hora del cuento, la historia, el pipi, las ganas de beber continuamente agua y todo lo que nos quieren, que no paran de llamarnos para darnos besos. Y llega la última prueba: educar con paciencia.

Acaba la carrera, extenuados, cansados queremos dedicar tiempo a nosotros, nuestra casa, nuestra pareja pero sólo queda tiempo para dejarnos caer en el sofá, dormirnos y pensar que mañana seguro que conseguimos ganar.

A lo largo de toda la carrera hemos intentando mantener nuestro puesto con un buen tono, con tranquilidad y cercanía, cuidando las palabras y demostrando a nuestros hijos todo lo que les queremos. En unas pruebas lo habremos conseguido y en otras no tanto.

Papás, recordad que para ganar la carrera de fondo que supone educar a nuestros hijos, hemos de aprender a educar con paciencia. Es la base de nuestra carrera.

Para ello, ¿sabes entrenar la paciencia?¿Se nace con ella o se entrena?

Pilar Rodríguez Rubio.

Psicóloga GRUPO ESTECO.

CV 06547.