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divorcioLa separación de los padres es una situación normal, en la que dos personas que habían decidido compartir su vida hasta ese momento, dejan de hacerlo y desean proseguir cada uno por su lado. En muchas ocasiones, es un mal menor o incluso un escape necesario para los miembros de la familia. Cuando la situación es insostenible y el ambiente en casa ya no es agradable y el clima no es de amor, calidez y tranquilidad puede ser mejor separar las vidas para que cada uno en su hogar implante ese ambiente sosegado tan necesario para poder funcionar con estabilidad y sobre todo, para poder educar con más armonía.

La separación de los padres no tiene por qué ser un trauma para los niños. Es cierto que al principio, a los hijos no les agrada que las dos personas a las que más quiere se separen y vivan en casas distintas, pero los niños se adaptan muy bien a los cambios, mucho mejor que los adultos y son capaces de ver las situaciones con normalidad, si los padres así se lo transmiten.

Cuando un niño pequeño se entera de que sus papás se separan, hay un gran desconcierto porque él todavía no lo puede entender. El hijo ha visto a sus padres siempre juntos y se niega a admitir que esta situación cambie. Es una situación difícil para todos y el niño también nota las tensiones entre los cónyuges y no acaba de entender qué es lo que ocurre en su casa. Pero, si los padres actúan con normalidad y sin excesivas tensiones, el niño acabará comprendiendo que sólo es un cambio en su vida y que a partir de ahora va a tener dos hogares y va a ver a mamá y a papá por separado…

Pero, ¿qué repercusiones puede tener la separación de los padres en un niño pequeño?

-Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres.

-Lloran a menudo, y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento y favorecer esa expresión del dolor que sienten.

-Se sienten tristes y solos. Sienten más miedos, sobre todo a que lo abandonen y se quede totalmente solo.

-Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía, dándose cuenta de que es real.

-Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña. Pueden llegar a idealizar al que no está en casa pero sólo es para huir de las normas que el otro le pone. Cuidado con el chantaje emocional que los niños son capaces de hacer a los padres.

-Problemas de rabietas y de rebeldía.

-Problemas de sueño, alimentación y control de esfínteres. Son como regresiones a etapas anteriores, están más inmaduros e infantiles.

-Problemas de atención y concentración en el cole.

-Menos ganas de jugar y de salir a divertirse. Falta de interés por las cosas.

-Cuanto más pequeño es el niño, dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia, suelen aparecer manifestaciones a través del cuerpo, como molestias abdominales, dolores de cabeza, vómitos…

-Cuando el niño es algo mayor, puede sentirse la causa de dicha separación y sentirse culpable.

Todos estos comportamientos son sólo señales que nos avisan que nuestro hijo necesita ayuda y que debemos hablar con ellos, por pequeños que sean de lo que está sucediendo en casa. Lo normal es que estos efectos psicológicos empiecen a remitir en cuanto la situación se normalice, por ello es tan importante que los padres mantengan una separación lo más tranquila posible, al menos delante de sus hijos.

El principal factor que ofrece un buen resultado en la separación, es la continuidad en la relación del niño con sus padres. Es decir, cuando la relación con ambos padres es estable, y puede contar con ellos sin problemas. El niño necesita ahora mucho más afecto, está deseoso de recibir muestras de cariño y de amor por parte de todo el entorno. Necesitan también comunicarse más, contar sus problemas, secretos… aunque muestren que no lo necesitan y parezca que no lo busquen.

Estas son algunas de las pautas a seguir para los papás:

  • No cambiar radicalmente la forma habitual de vida del niño.
  • No hablar mal del otro padre. Ser neutro.
  • Comprender los trastornos temporales emocionales del niño, porque tiene que adaptarse a la nueva situación.
  • Pactar las visitas, sin horarios rígidos, escuchando la opinión del niño.
  • Evitar tipos de educación distintos. La educación debe ser coherente, consistente y rígida por parte de ambos.
  • Explicar al niño los cambios por los que atraviesa, y  mucho diálogo.
  • No forzar al niño a que repudie al otro progenitor o a su familia.
  • Ayudar a establecer una red de apoyo alrededor del niño.
  • Facilitar al niño los encuentros con el otro padre.
  • Hacer que el niño tenga la seguridad de que las personas que le rodean lo quieren.

Lo más importante y prioritario es que la familia apoye, comprenda y atienda al máximo a los niños, porque requieren únicamente: atención positiva, elogios, aprobación y amor. Con ello, cualquier situación por difícil que sea se acabará solucionando.

Pilar Rodríguez Rubio.

Psicóloga Infantil

Esteco PsicólogosEn Esteco Psicólogos sabemos que el bienestar de los pequeños de la casa es fundamental, y muchas veces no nos gusta dejarlos en manos de desconocidos. Esto puede llegar a causar graves problemas ya que si no el niño no recibe terapia a una temprana edad, las patologías pueden derivar en otros problemas diferentes e incluso más graves.

Nuestro consejo es que escojáis un buen psicólogo infantil que conecte con el pequeño y, sobre todo, que le transmita confiannza. En Esteco Psicólogos tenemos estos aspectos muy en cuenta y los resultados son muy positivos.

Si necesitas ayuda no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Os ayudaremos!

Dicen que LA ADOLESCENCIA es un momento de cambios, una etapa difícil que para algunos adolescentes, puede ser hasta traumática. Los padres, educadores y profesores no saben qué hacer y se desesperan porque no os entienden, pero más difícil es para ti, que eres quien sufre los cambios.

Es cierto que es un momento diferente, que ya no sois niños pero todavía no sois adultos. En estos momentos, no se sabe cómo comportarse, ni lo que los adultos esperan de vosotros. Tenéis muchas dificultades y obstáculos que salvar hasta llegar a ser adultos y tengáis vuestra independencia en todos los niveles.

Una de las principales dificultades es la familia. Hay muchos chavales que no se llevan bien con los padres. Los motivos pueden ser muchos. Por ejemplo, porque son muy exigentes, porque las ideas son muy diferentes, porque hay que hacer lo que se manda en casa… pero en el fondo todo es un mismo problema: la falta de comunicación entre la familia.

Los padres deben entender y darse cuenta que los hijos crecen y que con 16 años ya no son niños a los que proteger. Los hijos deben tener en cuenta que los padres creen que deben controlar sus vidas porque les necesitan y lo hacen por ayudar. Pero no se habla, no se comenta y no se expresa en casa. Hay enfados, castigos y desobediencias, en lugar de negociaciones y de intentar comprenderse el uno al otro.

Siempre que se quiera salir más tiempo por la noche, trabajar eventualmente, no seguir estudiando o quedarse a dormir en casa de un colega, hay que hablarlo con los padres. Hay que decirles lo importante que es para vosotros e intentar llegar a un acuerdo. Hay que luchar por lo que uno quiere, pero no hay que imponer nuestro criterio.

Otra de las dificultades importantes son los problemas de estudio. Muchas veces no queréis estudiar y estáis desmotivados sin saber por qué. Las asignaturas son complejas y todos exigen el aprobado, estudiando te das cuenta que es difícil y te desmoralizas. Hay varias soluciones. Quizá te hayas equivocado de estudios y necesites formarte en otra especialidad, o no sepas qué estudiar. Para ello, puedes acudir a un psicólogo vocacional que te pueda asesorar sobre lo que puedes estudiar, la oferta que hay y lo que es mejor para ti.

Quizá lo que necesites son Técnicas de Estudio. Son técnicas que te puede enseñar un profesional para que sepas sacar más rendimiento al estudio. No se trata de estudiar más horas sino de estudiar mejor. Lo que suele ocurrir es que tenéis dificultades para organizar el tiempo y muy pocos hábitos de estudio.

O puede ser que tengas alguna dificultad en el aprendizaje que necesites mejorar y que no te deje aprobar. Para ello, también puedes buscar clases de apoyo.

Otra de las áreas problema pueden ser las amistades. Los amigos son muy importantes en esta edad y en ocasiones, hacen mucho daño. Por ejemplo, hay chicos que no saben hacer amigos, que no saben mantener la amistad de los colegas y esto hace que se sientan solos y que no realicen las actividades propias de vuestra edad.

O bien, que tengas demasiados amigos pero no tengas un verdadero amigo en quien confiar y en quien compartir tus historias.

O los amigos no sean la mejor influencia para los objetivos que te has propuesto. Si quieres estudiar y tus amigos no estudian es difícil que lo mantengas mucho tiempo porque no podrás salir todo lo que ellos salen y le acabarás dedicando poco tiempo al estudio.

O cuando no te aceptan a no ser que hagas y pienses lo que ellos. Eso no son verdaderos amigos, son personas que están cerca de ti pero que realmente no te aprueban ni te aceptan.

Si tienes dificultades de relación, tienes que ver qué ocurre e intentar solucionarlo para que te encuentres más a gusto. Puedes aprender a hablar de temas interesantes, puedes aprender a decir “no”, aprender a decir lo que de verdad piensas o saber buscarte la vida para disfrutar el fin de semana.

A la hora de mostrar las emociones y de expresar cómo os sentís, los adolescentes tenéis diferentes formas de hacerlo, unas son más adecuadas y otras no tanto. Por ejemplo, cuando os encontráis mal físicamente o tenéis dificultades en aprobar, o la chica que os gusta no os corresponde, o estáis horas y horas jugando con la play, o sólo os comunicáis chateando en el cyber… puedes responder pidiendo ayuda, diciendo lo mal que te sientes, saliendo menos, durmiendo mal o no arreglándote.

Pero también te puedes manifestar siendo muy agresivo, insultando y pegando, o siendo rebelde sin obedecer. O tonteando con drogas, comenzando por llevar la contraria a los padres, y por transgredir la norma, y  acabando por consumir sin creer en la dependencia y en los problemas que conlleva, como falta de atención, la ira, y todos los efectos secundarios de las sustancias consumidas.

También puede haber problemas con la alimentación porque la imagen física es muy importante para los adolescentes. Por ser aceptados por el grupo podéis dejar de comer, vomitar los alimentos calóricos, estar continuamente haciendo y deshaciendo dietas, o machacando los músculos en los gimnasios. Esto sólo empeora la situación porque a largo plazo os sentís mal con vosotros mismos y la autoestima la tenéis por los suelos.

Así las cosas, lo principal es darse cuenta uno mismo de que tiene un problema y que tiene que solucionarlo. Y para ello, intentar poner remedio de la mejor forma posible.

Si puedes solucionarlo solo, o con ayuda de tu familia y amigos sería estupendo. Pero si no es así, puedes buscar la ayuda de un psicólogo que puede aconsejarte lo mejor para que consigas tus objetivos, ya sean tener menos problemas con la familia, aprobar, tener más amigos, encontrar pareja, dejar de consumir drogas, cuidar tu alimentación o confiar más en ti mismo y tener más seguridad.

El psicólogo te puede ayudar a buscar el mejor camino para solucionar los problemas, puede intervenir con tu familia y seguro te entenderá porque esa es su misión. No dejes pasar la oportunidad de ser más feliz y de luchar por todo aquello que quieres.

Pilar Rodríguez Rubio.

Directora de ESTECO

Psicóloga CV 6547

Cada día es una prueba. Cada hora se convierte en una auténtica gymkhana en la que los papás ponen a prueba sus habilidades y su capacidad de resistencia.

Cualquier ejemplo es válido. Por la mañana al sonar el despertador comienza la lucha. Todo es caos para que los niños se levanten de la cama, se aseen, desayunen y estén a punto para salir y no llegar con demasiado retraso al colegio.

Las horas de las comidas se convierten en pequeñas batallas campales donde introducir un alimento nuevo requiere contar el mismo cuento trece veces. O la hora de los deberes, trágico momento en que los papás se examinan y ponen a prueba su memoria y su paciencia.

Sin olvidar la hora del baño en la que no hay quien meta al niño en la bañera o no hay Superhéroe que lo saque. Y por fin llega la noche, y con ella la tortuosa hora de irse a la cama, ¡y este es el fin!. Es el momento en el que te planteas que puede ser que necesites ayuda y que a veces no sabes qué hacer. Pero sólo durante dos segundos porque inmediatamente te has quedado dormido agotado por el esfuerzo que supone la Educación de los Hijos.

Estas situaciones se dan todos los días en muchos hogares. En ocasiones, los padres se ven desbordados por las demandas de sus hijos y buscan soluciones con el fin de conseguir la tan anhelada armonía de la que hablan los psicólogos.

Con el fin de prevenir posibles dificultades y de orientar a los padres para solucionar estos problemas cotidianos, queremos informaros de los problemas más frecuentes que tienen los niños en las distintas áreas de su vida.

Comenzamos por la casa. Las familias están formadas por distintos miembros y en función de cada uno de ellos y de sus relaciones habrá mayor o menor bienestar en casa. Hay que destacar los problemas de los celos y la rivalidad entre hermanos. Esta rivalidad y competitividad es muy normal puesto que los niños quieren ser únicos e irrepetibles, quieren que sus padres sólo estén pendientes de él y no los quieren compartir con nadie. Buscan destacar por lo que se comportan de una manera especial, con comportamientos más inmaduros para su edad, o con agresividad o con un silencio y una indeferencia inhabitual en ellos. En estas situaciones, es importante que los padres traten a cada hijo de manera diferente porque realmente cada niño es distinto. Hay que intentar no comparar a los niños e intentar dar a cada uno de ellos lo que necesiten, y no dar a todos por igual ya que eso es imposible.

Otras de las situaciones habituales, es la difícil tarea de implantar normas en el hogar. A veces, los padres no están todo el tiempo que les gustaría con sus hijos e intentan suplir esta carencia dando a los niños todo lo que desean. Los niños poco a poco se convierten en los reyes de la casa y son pequeños tiranos que siempre contestan con rabietas si no consiguen lo que desean y que desobedecen para poner a prueba a los padres. Implantar normas y pautas en casa es una cuestión difícil, que requiere firmeza y coherencia por parte de los padres. Lo más importante es saber qué comportamientos son los que hay que hacer respetar y seguir siempre la misma pauta. Por ejemplo, si la norma es que el niño se vista solo todos los días, no vale que un día lo vista la madre porque tiene más prisa. El niño al día siguiente también querrá que le vistan y no entenderá por qué un día sí y otro no.

Una de las mayores preocupaciones para los padres es el buen desarrollo de su hijo, por lo que se hace muy relevante que el niño vaya adquiriendo los hábitos necesarios en cada edad. Una de las luchas más importantes es que el niño aprenda a dormir solo y no necesite de la colaboración de los padres. Muchos papis acostumbran a estar con los niños hasta que se duermen y esto enseña a los niños a dormir felices y con la seguridad de los papás cerca, pero el día que no están el niño se muestra inseguro y no acepta por nada y a cambio de nada el dormir solo, por lo que esa noche ¡ya no se duerme en casa!.

También es difícil saber cuándo hay que quitar el pañal. Ni tan pronto que no sepa detectar las señales de hacer pis, ni tan tarde que se haya hecho comodón y no quiera esforzarse en aprender. O las dificultades a la hora de las comidas, donde es necesario enseñar a masticar, e ir introduciendo trocitos de alimentos nuevos con el fin de que de mayor su alimentación no se base sólo en hamburguesas y patatas fritas.

En el área escolar puede también haber dificultades. Hay niños con problemas de relación. Niños que no tienen amigos, que son tímidos, no se atreven a decir lo que piensan y que no saben defenderse. O niños agresivos que sólo saben relacionarse pegando e insultando a los demás, y que acaban sin amigos porque los demás niños le tienen miedo. Los papás tienen que solucionar sus problemas, y aceptar la etiqueta de su hijo de “malo y bruto”, disculpando muchas de sus actuaciones y enseñando al llegar a casa cómo tiene que ser buen amigo. O por el contrario, enseñar a defenderse porque todos los días el niño sale del cole con un arañazo, u os gastáis la mitad del sueldo en comprar el material escolar que le quitan los demás niños.

Otro de los problemas pueden ser las dificultades en el aprendizaje. Los padres muchas veces no saben si dar toda su ayuda o apoyo, o dejar que sea el niño el que aprenda por su cuenta aún a riesgo se suspender todas. Hacer los deberes todos los días es una tortura porque son los padres los que se examinan de las matemáticas ya olvidadas, y los que convertidos en profesores explican lo más importante de cada tema. A las once de la noche, ya agotados, le dicen las respuestas para acabar los ejercicios de Conocimiento del Medio y terminar así todos los deberes del día.

Para que esto no ocurra, los papás tenéis que armaros de paciencia, y pedir las tareas escolares después de merendar sin dejarlo para el final del día cuando todos estáis rendidos. Y no hay que olvidar que es el niño el que tiene que aprender, y que más vale que lleve algún ejercicio mal y lo tenga que corregir a que se le dé la respuesta correcta para que la seño le ponga un Muy Bien pero no haya aprendido nada.

Con el fin de que podáis solucionar estas y otras dudas, es importante varios “entrenamientos”. En primer lugar, armarse de paciencia. En segundo lugar, pensar que son niños y que muchas veces sólo buscan nuestra atención y cariño. En tercer lugar, continuar en casa la jornada laboral, y trabajar para que el ambiente en el hogar sea lo más agradable y cómodo para todos. Hay que buscar un poco de tiempo al día para hablar, para jugar y para compartir momentos con la familia.

Con todo ello, es adecuado buscar la ayuda de un psicólogo que os oriente en la mejor forma de actuar. Su labor es informar de lo que es más adecuado para los niños y para los padres, por lo que buscando su consejo podéis aseguraros de que lo estáis haciendo bien, solucionar dificultades y prevenir futuros problemas.

Pilar Rodríguez Rubio.

Responsable del Área de Niños y Adolescentes del Grupo Esteco.

Psicologos ValenciaEl psicólogo infantil es el profesional que ayuda a las familias a solucionar los problemas y las dificultades que pueden ir surgiendo en el desarrollo de sus vidas.

Cuando la pareja se une con el objetivo de formar una familia, cada uno de los miembros aporta en común toda su historia anterior, todas sus ideas y valores sobre lo que desea crear y desea tener.

Uno de los aspectos fundamentales es la educación y formación de los hijos. Una pareja debe tener claro su postura en el continuo de la disciplina de los niños.

En uno de los extremos está el Autoritarismo, la disciplina entendida como la imposición de gran cantidad de normas, establecidas de forma unidireccional sin tener en cuenta la respuesta del otro e imponiéndose graves castigos por el no cumplimiento de las mismas. Los niños aprenden a cumplir los límites por miedo a los castigos y no por el hecho de interiorizar unas normas que le van a servir para funcionar mejor en los diferentes entornos en los que se va a ir relacionando.

Si se elige el extremo del autoritarismo, los niños en el futuro pueden tener dos posturas. Si no han podido cumplir la excesiva cantidad de normas que desde el hogar se han impuesto sin afectividad alguna, comienzan a dejar de cumplirlas y de obedecer a la autoridad, lo que les lleva a muchos problemas de indisciplina en otros contextos, como el escolar o el laboral. Si intentan gustar en exceso a sus padres o se amedrentan ante los castigos y las sanciones negativas que conllevan su incumplimiento, suelen ser niños muy reservados y tímidos que obedecen a la autoridad por miedo. Son niños infelices e insatisfechos.

En el otro de los extremos está la Permisividad, dejar hacer a los niños sin imponer ninguna norma. Así se cree que debe ser el colegio quien imponga los límites y quien eduque a sus hijos. Dentro del hogar no se acatan normas, se piensa que ya habrá tiempo para empezar a limitar a los niños cuando sean más mayores. Los niños pueden hacer todo lo que desean y aprovechan esta falsa libertad para poner a prueba a unos padres que creen que sus hijos no les querrán si les dicen lo que tienen que hacer.

Si se elige el extremo de la permisividad, los niños en el futuro se convierten en pequeños emperadores acostumbrados a imponer sus propias normas sin atender las de ninguna figura de autoridad. Son niños con graves problemas de disciplina que no saben acatar normas de las personas responsables de su educación. Suelen ser niños insatisfechos buscando todo y nada a la vez.

Aproximadamente en la mitad del continuo estaría la Disciplina, entendida como la imposición de normas apropiadas en cantidad y calidad a los hijos, sus necesidades, su edad y su desarrollo evolutivo. Se van poniendo instrucciones conforme los niños van creciendo y aprendiendo. Los límites y las normas en el hogar son importantes para todos los niños desde su nacimiento porque es la base que les va a proporcionar seguridad, aprender lo que sus padres quieren de ellos y aprender lo que está bien y lo que no lo está tanto.

La misión del psicólogo infantil es la de ayudar a los padres a recolocarse en el continuo de la educación, tratando de asesorarle cuál es la mejor posición para todos los miembros de la familia.

El psicólogo trabaja conjuntamente con los padres para encontrar la mejor forma de imponer disciplina teniendo en cuenta las variables personales de cada familia. Tendrá en cuenta el número de miembros, el número de hijos, la situación laboral de los padres, el tiempo de disponibilidad de los padres, las edades de los hijos, la problemática de la familia, desde cuándo existen los problemas y un sinfín de elementos que favorezcan una postura u otra dentro del continuo de la disciplina. Se trata de proporcionar una coordenada que permita a los padres conocer su mejor posición desde la que seguir luchando.

Muchos de los problemas así se irán solucionando y muchos de ellos se irán previniendo. Los niños reaprenderán hábitos adecuados y aprendizajes más oportunos guiados por unos padres conocedores de sus armas.

Las armas que el psicólogo debe ofrecer son:

.La paciencia. Los padres deben tratar de aprender a ser más pacientes con sus hijos. Es importante entrenar tal capacidad respirando tranquilamente antes de gritar o contar hasta cien antes de poner un castigo que no va a ser capaz de cumplir.

.La coherencia. Los padres deben ser conscientes que no pueden gritar para imponer la orden que los niños no griten. Ni pueden pegar al niño que ha pegado a su hermano, ni pueden beber alcohol en exceso en fiestas y pedir a su hijo que no consuma drogas en las suyas.

.La firmeza. Es esencial que los padres sepan defender su posición y postura ante unos hijos muy inteligentes, pacientes, cabezotas y persuasivos. Aprender a hacer lo que se dice es una tarea difícil pero tremendamente importante en la educación. Cualquier norma o sanción que se imponga debe ser cumplida, por lo que es mejor pensarla antes de decirla.

.La comunicación. Es muy importante la forma como nos relacionamos con los niños. Hay que tratar de dar las normas en positivo, con un tono de voz neutro y con poca emocionalidad. No es adecuado que nuestros hijos nos vean descontrolados porque eso les enseña a descontrolar a ellos y les da el poder de saber cómo hacernos perder los nervios. Es adecuado mirarse al espejo para no demostrar el enojo que nos hace sentir su indisciplina. Es adecuado mirar a los ojos a los niños, ponerse a su altura y con un tono de voz adecuado decir lo que queremos que cumpla. Suelen escucharlo mucho más que si gritamos, aunque necesitemos tiempo para su cumplimiento.

Mediante estas armas y la posición clara en el continuo de la Disciplina, los padres pueden ir salvando las dificultades que sus hijos le van a ir poniendo en el desarrollo de sus vidas conforme van creciendo y madurando. Las armas siempre funcionan, lo que varía es la forma de ponerlas en marcha. Así conseguiremos acercarnos al ideal de familia que siempre hemos deseado y anhelado.

Pilar Rodríguez Rubio.

Psicóloga.

Directora de Esteco Psicólogos.

El área Infantil de Esteco Psicólogos organiza una nueva charla, en esta ocasión no se realizará en nuestro centro, sino en la ludoteca “Érase una vez” de Valencia. Esta charla que tiene por nombre “Una psicóloga para ti” estará acompañada de un café gratuito para los asistentes.

Más que una charla es una foro abierto de debate, reflexión y participación y en el que nuestra psicóloga Marisa Lorente os soliucionará vuestras dudas y ayudará a afrontar el dia a dia.

Fecha: miércoles 27 de febrero

Horario: de 17,30 a 18,30

Precio: 10 euros

Psicóloga: Mª Luisa Lorente.

Lugar: “Erase una vez”. C/ Dolores Marqués, 33. Valencia

¡Os esperamos! Recordad confirmar vuestra asistencia llamando al teléfono 647 00 83 12 / 96 133 78 09.

esteco psicologosComo os anunciamos hace unas semanas, Esteco Psicólogos colabora con la ludoteca “Erase una vez” con la escuela de padres.

Los límites: La pócima mágica para la obediencia es una charla-taller en las que los padres aprenderéis a educar a vuestros hijos y que ellos aprendan a obedecer.

Ya son muchas las personas que se han interesado por esta actividad y tan solo quedan algunas plazas. Animaos y disfrutad con nosotros de una tarde fantástica.

El precio es muy asequible. Por tan solo 10 euros podéis pasar una tarde aprendiendo padres e hijos.

Para más información: 647.00.83.12 y 96.133.78.09. Ludoteca Erase una vez. C/ Dolores Marqués, 33. Valencia.

Fecha: 30.01.2013

Hora: 15:00-16:30h.

charla gratuita esteco psicologos. Educar a los niñosLa psicóloga de Esteco Ana Barrios, en colaboración con la ludoteca “Érase una vez” impartirá una charla en sus instalaciones bajo el nombre “La pócima mágica de la obediencia”.

Es una charla para los papás en la que les ayudamos con las normas, a poner límites, a conseguir que los niños obedezcan más. Pueden asistir papás que tengan hijos de todas las edades desde muy pequeños hasta adolescentes.

Es un rato para aprender a educar de forma práctica, clara y agradable, cercana al día a día de los padres.

Si queréis conocer más sobre esta ludoteca tan especial podéis hacerlo aquí http://eraseunavezenvalencia.wordpress.com/.

Su precio es muy asequible. Para obtener más información y confirmación de asistencia llamad al 647.00.83.12 o 96.133.78.09.

Fecha: 30.01.2013

Lugar: Calle Dolores Marqués, 33. Valencia. Ludoteca “Érase una vez”.

Hora: 15:00h. – 16:30h.

Necesaria confirmación de asistencia.

Dicen que LA ADOLESCENCIA es un momento de cambios, una etapa difícil que para algunos adolescentes, puede ser hasta traumática. Los padres, educadores y profesores no saben qué hacer y se desesperan porque no os entienden, pero más difícil es para ti, que eres quien sufre los cambios.

Es cierto que es un momento diferente, que ya no sois niños pero todavía no sois adultos. En estos momentos, no se sabe cómo comportarse, ni lo que los adultos esperan de vosotros. Tenéis muchas dificultades y obstáculos que salvar hasta llegar a ser adultos y tengáis vuestra independencia en todos los niveles.

Una de las principales dificultades es la familia. Hay muchos chavales que no se llevan bien con los padres. Los motivos pueden ser muchos. Por ejemplo, porque son muy exigentes, porque las ideas son muy diferentes, porque hay que hacer lo que se manda en casa… pero en el fondo todo es un mismo problema: la falta de comunicación entre la familia.

Los padres deben entender y darse cuenta que los hijos crecen y que con 16 años ya no son niños a los que proteger. Los hijos deben tener en cuenta que los padres creen que deben controlar sus vidas porque les necesitan y lo hacen por ayudar. Pero no se habla, no se comenta y no se expresa en casa. Hay enfados, castigos y desobediencias, en lugar de negociaciones y de intentar comprenderse el uno al otro.

Siempre que se quiera salir más tiempo por la noche, trabajar eventualmente, no seguir estudiando o quedarse a dormir en casa de un colega, hay que hablarlo con los padres. Hay que decirles lo importante que es para vosotros e intentar llegar a un acuerdo. Hay que luchar por lo que uno quiere, pero no hay que imponer nuestro criterio.

Otra de las dificultades importantes son los problemas de estudio. Muchas veces no queréis estudiar y estáis desmotivados sin saber por qué. Las asignaturas son complejas y todos exigen el aprobado, estudiando te das cuenta que es difícil y te desmoralizas. Hay varias soluciones. Quizá te hayas equivocado de estudios y necesites formarte en otra especialidad, o no sepas qué estudiar. Para ello, puedes acudir a un psicólogo vocacional que te pueda asesorar sobre lo que puedes estudiar, la oferta que hay y lo que es mejor para ti.

Quizá lo que necesites son Técnicas de Estudio. Son técnicas que te puede enseñar un profesional para que sepas sacar más rendimiento al estudio. No se trata de estudiar más horas sino de estudiar mejor. Lo que suele ocurrir es que tenéis dificultades para organizar el tiempo y muy pocos hábitos de estudio.

O puede ser que tengas alguna dificultad en el aprendizaje que necesites mejorar y que no te deje aprobar. Para ello, también puedes buscar clases de apoyo.

Otra de las áreas problema pueden ser las amistades. Los amigos son muy importantes en esta edad y en ocasiones, hacen mucho daño. Por ejemplo, hay chicos que no saben hacer amigos, que no saben mantener la amistad de los colegas y esto hace que se sientan solos y que no realicen las actividades propias de vuestra edad.

O bien, que tengas demasiados amigos pero no tengas un verdadero amigo en quien confiar y en quien compartir tus historias.

O los amigos no sean la mejor influencia para los objetivos que te has propuesto. Si quieres estudiar y tus amigos no estudian es difícil que lo mantengas mucho tiempo porque no podrás salir todo lo que ellos salen y le acabarás dedicando poco tiempo al estudio.

O cuando no te aceptan a no ser que hagas y pienses lo que ellos. Eso no son verdaderos amigos, son personas que están cerca de ti pero que realmente no te aprueban ni te aceptan.

Si tienes dificultades de relación, tienes que ver qué ocurre e intentar solucionarlo para que te encuentres más a gusto. Puedes aprender a hablar de temas interesantes, puedes aprender a decir “no”, aprender a decir lo que de verdad piensas o saber buscarte la vida para disfrutar el fin de semana.

A la hora de mostrar las emociones y de expresar cómo os sentís, los adolescentes tenéis diferentes formas de hacerlo, unas son más adecuadas y otras no tanto. Por ejemplo, cuando os encontráis mal físicamente o tenéis dificultades en aprobar, o la chica que os gusta no os corresponde, o estáis horas y horas jugando con la play, o sólo os comunicáis chateando en el cyber… puedes responder pidiendo ayuda, diciendo lo mal que te sientes, saliendo menos, durmiendo mal o no arreglándote.

Pero también te puedes manifestar siendo muy agresivo, insultando y pegando, o siendo rebelde sin obedecer. O tonteando con drogas, comenzando por llevar la contraria a los padres, y por transgredir la norma, y  acabando por consumir sin creer en la dependencia y en los problemas que conlleva, como falta de atención, la ira, y todos los efectos secundarios de las sustancias consumidas.

También puede haber problemas con la alimentación porque la imagen física es muy importante para los adolescentes. Por ser aceptados por el grupo podéis dejar de comer, vomitar los alimentos calóricos, estar continuamente haciendo y deshaciendo dietas, o machacando los músculos en los gimnasios. Esto sólo empeora la situación porque a largo plazo os sentís mal con vosotros mismos y la autoestima la tenéis por los suelos.

Así las cosas, lo principal es darse cuenta uno mismo de que tiene un problema y que tiene que solucionarlo. Y para ello, intentar poner remedio de la mejor forma posible.

Si puedes solucionarlo solo, o con ayuda de tu familia y amigos sería estupendo. Pero si no es así, puedes buscar la ayuda de un psicólogo que puede aconsejarte lo mejor para que consigas tus objetivos, ya sean tener menos problemas con la familia, aprobar, tener más amigos, encontrar pareja, dejar de consumir drogas, cuidar tu alimentación o confiar más en ti mismo y tener más seguridad.

El psicólogo te puede ayudar a buscar el mejor camino para solucionar los problemas, puede intervenir con tu familia y seguro te entenderá porque esa es su misión. No dejes pasar la oportunidad de ser más feliz y de luchar por todo aquello que quieres.

Pilar Rodríguez Rubio.

Directora de ESTECO

Psicóloga CV 6547

Este curso de sexualidad para adolescentes ofrecido por Esteco Psicólogos tiene el objetivo es proporcionar la información necesaria sobre sexualidad y sensualidad, sobre la forma como se relacionan los jóvenes y resolver sus curiosidades y preguntas. El sexo no es un secreto. El sexo no es tabú. Hemos de enseñar a nuestros adolescentes a vivir de forma plena con respeto por uno mismo y por los demás.

El curso está planteado de forma que el ambiente sea de privacidad y respeto, a la vez que ameno y útil en las vidas de los adolescentes.

La responsable del área de pareja y sexo de Esteco Psicólogos, Mariam Latorre, experta en prevención e información sexual será la encargada de impartir el curso.

Si tienes un hijo entre los 11 y los 15 años, y deseas que encuentre respuestas a sus inquietudes de forma segura, respetuosa y adecuada a su edad, no dudes en confiar en la psicóloga que trabaja día a día en estas cuestiones con chicos de estas edades.

Para tener más información podéis poneros en contacto con nosotros en: esteco@grupo-esteco.com

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